Mi mente puede rememorar tu voz, si se esfuerza, lo logra.
Puede ver tus ojos observando curiosamente y recordar tus manos, cansadas y trabajadas, con las venas marcadas. E incluso alcanza a imaginar ese tacto. Pero tu olor, está perdido en el universo...
La duda ahora es ¿volveré a olerte? Quizás esté exigiéndole mucho a una realidad que no viene, sino que ya ha venido... Algo que durante toda mi existencia ha tenido lugar, de forma insignificante, y sin embargo se ha tornado como un pilar, que ha caído, que se ha quebrado.
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